Lola Montes (1955)



Director: Max Ophuls
Intérpretes: Martine Carol, Peter Ustinov, Anton Wallbrook, Ivan Desny.


Sinopsis:

Dice la copla:
"Los estudiantes de Munich
arman la Marimorena..."
y resulta que estos versos están basados en hechos reales. Lola Montes ha llegado a nosotros a través de novelas, folletines y canciones donde se nos presenta como la protagonista de un auténtico culebrón sentimental, el arquetipo de mujer fatal armado con todos los adjetivos que, desde el siglo XIX le son propios: bella, ambiciosa, manipuladora, fría, amoral. Pero Max Ophuls le cede la palabra a la mujer, y elige para ello un formato al que sólo ahora (ojo: ¡la película está rodada en 1955!) podemos dar nombre: el reality-show. Así se despliega
para nosotros espectadores un desfile extravagante de amantes famosos, escándalos políticos, la madre de la artista, falsas identidades...: los mismos patrones de comportamiento y los mismos papeles mediáticos que ahora causan furor entre el público televidente: tal vez porque el público es también el mismo: anónimo, hipócrita, ávido de morbo, de gusto artificioso, cobarde enmascarado en una invisibilidad gregaria: no se le filma en la película, tan sólo oímos su voz inquisidora: permanece oculto, como ahora, al otro lado de la pantalla: nuestro lado de la televisión.

"...y maestrantes, emperadores
y reyes le ofrecieron sus coronas
Y un duque se dio a la muerte
por culpa de su persona
y el pueblo que se ufanaba
de tanta novelería
la copla de Lola Montes
siempre llevaba y traía"
Y a partir de la máxima exposición, de la inmolación de la propia intimidad por y para el espectáculo, Ophuls nos construye una historia individual de la que el tópico es sólo una parte, íntima y coherente, de una heroína cuyo monstruo es el mismo público al que ha de agradar (la intimidad es el alimento del voyeur) para sobrevivir.
"Lola Montes, Lola Montes
tienen tus ojos puñales
y vas matando con ellos
a los hombres mas cabales"

2 comentarios:

  1. El tratamiento visual de la historia es pasmoso, merece la pena ir a un cine de verdad para ver la versión restaurada (yo la vi en los cines Verdi, hace como uno o dos años) para disfrutar de su calidad cromática, de la imaginación de sus movimientos de cámara y de la fastuosidad de sus decorados. Decía un crítico, en la hoja parroquial que a la entrada de cada proyección cinematográfica se reparte en dichas salas, que esta película está verdaderamente rodada en 3D, y no le faltaba razón.

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  2. Me alegró ver que la película fuera tan bien recibida, aunque es cierto que el frenético ritmo cirquense del inicio que tanto nos asombró contrasta un tanto con la parte del romance real bávaro. A quien no pudo verla, o no la vio completa, no puedo más que recomendársela encarecidamente...

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