Mostrando entradas con la etiqueta Japón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Japón. Mostrar todas las entradas

TAMPOPO (1985)



título original: Tampopo significa en japonés diente de león (Taraxacum Officinale).
director: Juzo Itami
actores: Tsutomu Yamazaki, Nobuko Miyamoto, Ken Watanabe
Película con varios premios. Además, el menú lo tenemos fácil.


Sinopsis:

Una película con semejante cartel, aunque sea la versión alemana, tiene que ser buena por huevos. En carteles de otras latitudes se la presenta como The First Japanese Noodle Western, ahí es nada.
El caso es que la película, según cuentan en otros sitios, ilustra situaciones y desventuras que ocurren en un bar de carretera japonés, a partir de que en él entran dos avezados camioneros y conocen a la camarera que lleva el garito.
Por cierto que el cartel japonés (o lo que sea: a lo mejor es el flyer de una boda) tampoco tiene desperdicio.

Ran (1985)


director:Akira Kurosawa
actores: Tatsuya Nakadai, Akira Terao, Jipanchi Nezu, Yoshiko Miyazaki (por si os dice algo)
Basada en El Rey Lear, de Shakespeare

Sinopsis:
Un anciano aristócrata japones reparte sus territorios entre sus bienamados hijos. A partir de entonces pasará sus últimos días como huesped de honor de sus vástagos, visitando alternativamente sus respectivas moradas. Sin embargo no tardarán en aparecer la envidia y la ambición, y los hijos comenzarán a disputar entre sí por la posesión de todas las tierras: y la sangre llegará al río: y lo desbordará: e inundará los valles plenos de hierba verde: y correrá por sobre las herbosas lomas redondeadas: y remontará las rocosas montañas: y anegará los densos bosques: y los pedregales yermos: y alcanzará las puertas de los castillos: y lavará sus salones: y las llamas devorarán los muros y la techumbre: y los soldados morirán por cientos, por millares en una orgía de muerte: y el suelo todo se teñirá de rojo: y las llamas cegarán el ojo del sol: y el humo velará la atmósfera y la convertirá en irrespirable: y
no acudieron buitres
pues también habían muerto